Ansiedad académica en el aula: qué revela el Simce 2025 y cómo abordarla desde la gestión escolar
- Equipo ConnectATE

- 21 ago
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El Simce 2025 dejó una alerta que va más allá de los puntajes: casi la mitad de los estudiantes de cuarto básico declara que se pone muy nervioso frente a las pruebas y le cuesta concentrarse. Qué significa este dato para los equipos directivos y qué se puede hacer desde la gestión pedagógica.
Todos los años los equipos directivos y jefes UTP reciben los resultados Simce con la misma pregunta de fondo: ¿por qué estudiantes que manejan el contenido en clases no logran demostrarlo el día de la prueba? Los resultados 2025, dados a conocer en marzo de 2026 por el Ministerio de Educación y la Agencia de Calidad de la Educación, entregan una pista concreta. El problema no siempre es de aprendizaje. Muchas veces es de bienestar emocional.
Lo que muestran los datos
La medición Simce 2025 se aplicó entre octubre y noviembre del año pasado a estudiantes de 4° básico, 8° básico y 2° medio, con una participación que superó el 98% en los tres niveles. Los puntajes de Lectura y Matemática se mantuvieron estables respecto a la medición anterior, en lo que el Ministerio de Educación describió como una etapa de estabilización tras la recuperación pospandemia.
Pero junto a los puntajes, los cuestionarios complementarios que se aplican en el mismo proceso mostraron una cifra que debiera preocupar a cualquier equipo directivo: el 48% de los estudiantes de 4° básico declaró que le cuesta concentrarse en las pruebas porque se pone muy nervioso, mientras que el 58% de los estudiantes de 2° medio dijo temer que las evaluaciones sean demasiado difíciles. Son cifras que hablan de ansiedad académica instalada de forma transversal en el sistema, no de un problema puntual de algunos cursos o algunos colegios.
La brecha que rara vez se gestiona
Lo más relevante para la toma de decisiones no es solo el diagnóstico, sino su efecto medible. Según los propios datos de la Agencia de Calidad, los establecimientos que implementan estrategias para gestionar la ansiedad frente a las evaluaciones obtienen hasta 23 puntos más en Matemática en 4° básico y 18 puntos más en 2° medio, comparados con establecimientos que no trabajan esta dimensión.
Esa diferencia es del mismo orden de magnitud que muchas de las brechas que los equipos de gestión pedagógica intentan cerrar con horas adicionales de reforzamiento académico. La diferencia es que gestionar el bienestar emocional no compite por horas de currículum: se trabaja en paralelo, dentro de la convivencia escolar y del acompañamiento docente cotidiano.
El propio ministro de Educación, Nicolás Cataldo, fue explícito al presentar los resultados: "tenemos un problema en salud mental en general en nuestro sistema educativo, probablemente en nuestra sociedad también". Es una lectura que coincide con lo que reportan a diario los jefes UTP y encargados de convivencia escolar en sus establecimientos, aunque hasta ahora rara vez contaba con este respaldo estadístico a nivel nacional.
Qué está haciendo el sistema
La respuesta desde el nivel central ya está en marcha. El Plan de Reactivación Educativa 2026 del Ministerio de Educación incorpora un eje específico de convivencia y salud mental, orientado a fortalecer los aspectos socioemocionales desde un enfoque pedagógico y no solo clínico. A esto se suma un nuevo programa de bienestar socioemocional que se integrará a la ley de convivencia escolar, con el objetivo de instalar esta dimensión como parte estructural de la gestión de cada establecimiento, y no como una iniciativa aislada dependiente de la voluntad de un equipo psicosocial.
Para los equipos directivos, esto significa que la gestión del bienestar emocional dejará de ser un plus opcional y pasará a ser, cada vez más, un estándar exigido dentro del sistema. Anticiparse a ese cambio, en lugar de reaccionar cuando la normativa ya esté instalada, es una decisión de gestión con impacto directo en resultados de aprendizaje.
Qué pueden hacer los equipos directivos desde ya
Antes de esperar la bajada completa del programa ministerial, hay decisiones de gestión pedagógica que los equipos directivos y jefes UTP pueden tomar dentro de su propia planificación anual. La primera es simple: incorporar explícitamente el manejo de la ansiedad frente a evaluaciones dentro de la preparación de pruebas, no solo el repaso de contenidos. La segunda es fortalecer la capacitación docente en estrategias de regulación emocional en el aula, de forma que cada profesor cuente con herramientas concretas y no dependa solo del encargado de convivencia escolar. La tercera es revisar los propios instrumentos de evaluación interna, identificando si el formato o la carga de las pruebas están amplificando la ansiedad en lugar de medir aprendizaje real.
Los datos del Simce 2025 confirman algo que la mayoría de los equipos directivos ya intuía desde la sala de clases: el bienestar socioemocional no es un tema paralelo al aprendizaje académico, es una condición para que ese aprendizaje pueda expresarse. Los colegios que ya están trabajando esta dimensión de forma sistemática lo están viendo reflejado en sus resultados.
Por: Equipo ConnectATE





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